Testimonios

 

Para mi ser voluntaria en la Granja Hogar significa compartir mi tiempo, habilidades, mi motivación con los niños que viven aquí, con mucha paz y alegría. Ser voluntaria es estar disponible a entregarse, pero también a recibir de los niños, porque ellos nos enseñan mucho.

El voluntariado me llena de alegría     y felicidad. Gracias a los niños, a su sencillez y espontaneidad estoy creciendo mucho y aprendiendo sobre mi y sobre Dios. Cada día es una oportunidad de maravillarme y de descubrir, de reír y de crecer.

La vida en la Granja es como una fiesta, donde cada uno está contento de servir con sus habilidades y de convivir en el amor de Dios. 

Blandine Brés


  

Ser voluntaria en la Granja Hogar es algo único, una experiencia que te hace ver las cosas de distinta manera, aprendes muchas cosas.

Cuando llegue  la Granja Hogar, tenia miedo y nervios de todo lo que iba a ser este cambio para mí, vivir con personas que no conocía, hacer algo que nunca había hecho y más.. cuando fue pasando el tiempo me di cuenta de que cada día aprendía algo de las personas con las que convivía, los niños en especial. Yo vine aquí queriendo ayudar a las personas y dejarles algo pero cada vez me iba dando cuenta que los niños eran los que me dejaban, enseñaban y me daban lecciones a mi, me impresionaba de cosas que yo las veía tan sencillas pero a fin de cuentas eran grandes, con el tiempo que estuve aquí me di cuenta que el amor que dan ellos es un amor tan grande y tan incondicional que puedo decir que nunca había sentido tan bonito el recibir un abrazo, sonrisa o alguna palabra de un niño de la Granja Hogar.

Me llevo mucho de ellos y creo que es una experiencia hermosa que mucha gente debería experimentar.

Sofía Esparza

 

 

Llegue a la Granja Hogar con la intención de cambiar el mundo, y salí de ella dándome cuenta de que la que más cambio fui yo. Cada labor que realizaba me encantaba, me llenaba por completo. 

También han sido los meses más felices que he tenido en mis 18 años de vida, conocí un amor diferente, desinteresado incondicional y puro. 

Estoy agradecida con Dios y con la vida,  por la oportunidad de tener esta experiencia, que ha transformado mi vida, estoy segura para siempre.

De la granja me llevo, amigos para toda la vida, recuerdos hermosos y me voy como una persona más madura, feliz y plena, y sin duda alguna dejo un chachito de mi corazón.

Ana Galván